Embarazo después de los 35: ¿Realmente es un embarazo de riesgo?
Cada vez es más frecuente que las mujeres vivan la maternidad después de los 35 años. Los proyectos personales y profesionales, nuevas etapas de vida y los avances en medicina reproductiva han contribuido a que muchas mujeres comiencen o amplíen su familia en esta etapa.
En medicina, el término edad materna avanzada o de riesgo se utiliza tradicionalmente para referirse a los embarazos que ocurren a partir de los 35 años; sin embargo, cumplir esta edad no significa que de un momento a otro el embarazo se convierta en “alto riesgo” ni que necesariamente aparecerán complicaciones.
Los riesgos asociados con la edad materna aumentan de manera progresiva. Por eso, una mujer embarazada a los 35 o 36 años puede tener un perfil muy distinto al de una paciente de 40 o 43 años. Además, la salud general, los antecedentes médicos y obstétricos, el peso, el estilo de vida y las características propias del embarazo también influyen.
Más que enfocarnos únicamente en la edad, el objetivo del control prenatal es conocer el riesgo individual de cada mujer y establecer un seguimiento que permita prevenir complicaciones, detectarlas oportunamente y acompañar el embarazo con información y tranquilidad.
¿Un embarazo después de los 35 siempre es de alto riesgo?

No necesariamente. La edad materna es solo una parte de la historia clínica. Una mujer de 36 años sana, sin enfermedades previas y con un adecuado control prenatal puede tener un perfil muy distinto al de otra paciente de la misma edad con hipertensión, diabetes o antecedentes obstétricos complejos.
Sí, sabemos que conforme aumenta la edad materna puede aumentar la probabilidad de presentar hipertensión gestacional, preeclampsia, diabetes gestacional, parto prematuro, alteraciones del crecimiento fetal y algunas alteraciones cromosómicas, pero esto no significa necesariamente que ocurrirán, sino que existen aspectos que conviene vigilar con mayor atención.
Si estás planeando un embarazo, el cuidado puede comenzar antes; cuando es posible, el acompañamiento médico puede iniciar incluso antes de la concepción.
Una valoración preconcepcional permite revisar enfermedades previas, medicamentos, peso, hábitos, vacunas y antecedentes reproductivos, además de identificar factores que conviene optimizar antes de buscar el embarazo. También es una oportunidad para hablar sobre nutrición, suplementación y control de enfermedades crónicas.
Prepararse para el embarazo no significa intentar controlar todo, sino llegar a esta etapa con mayor información sobre la salud materna y los factores que sí pueden modificarse.
El control prenatal temprano hace la diferencia
Una vez que el embarazo ha iniciado, comenzar el control prenatal de manera oportuna permite establecer desde las primeras semanas el perfil de riesgo de cada paciente.
Durante la primera valoración se revisan antecedentes médicos y reproductivos, enfermedades previas y medicamentos, y suele realizarse un ultrasonido temprano para confirmar la evolución de la gestación y establecer correctamente la edad gestacional.
A partir de esta información puede diseñarse un plan de seguimiento adecuado para cada embarazo.
Conocer las opciones de evaluación genética
Uno de los temas que más preocupa después de los 35 años es el riesgo de alteraciones cromosómicas. Su probabilidad aumenta progresivamente con la edad materna, pero esto no significa que un embarazo después de los 35 vaya a presentar necesariamente una alteración genética.
Actualmente existen diferentes herramientas de tamizaje prenatal, entre ellas el ultrasonido del primer trimestre y las pruebas basadas en ADN fetal libre en sangre materna.
También existen estudios diagnósticos invasivos, como la biopsia de vellosidades coriales o la amniocentesis, que pueden estar indicados dependiendo de los antecedentes, resultados de tamizaje o hallazgos ultrasonográficos.
Es importante entender que tamizaje y diagnóstico no significan lo mismo. Cada estudio tiene alcances y limitaciones diferentes, por lo que la decisión debe ser informada y personalizada.
Prevenir y vigilar la preeclampsia
La edad materna forma parte de los factores asociados con una mayor probabilidad de desarrollar hipertensión y preeclampsia durante el embarazo.
La preeclampsia puede afectar diferentes órganos maternos y también influir en el funcionamiento de la placenta y el crecimiento fetal. Por ello, es importante vigilar regularmente la presión arterial y valorar otros factores de riesgo desde etapas tempranas.
En algunas pacientes, el especialista puede recomendar estrategias específicas de prevención. Cualquier medicamento durante el embarazo debe ser indicado de manera individualizada por el equipo médico.
También es importante vigilar la glucosa
Conforme aumenta la edad materna también puede elevarse la probabilidad de desarrollar diabetes gestacional. Por esta razón, durante el control prenatal se realizan estudios para evaluar los niveles de glucosa y detectar oportunamente cualquier alteración.
Una alimentación equilibrada, un incremento de peso adecuado y la actividad física cuando no exista contraindicación médica pueden contribuir a una mejor salud metabólica durante el embarazo.
Si aparece diabetes gestacional, detectarla a tiempo permite establecer un plan de seguimiento y tratamiento para reducir posibles complicaciones en mamá y bebé.
Los ultrasonidos forman parte del seguimiento
El ultrasonido es una herramienta fundamental durante el embarazo.
El ultrasonido del primer trimestre aporta información sobre el desarrollo inicial; más adelante, el ultrasonido estructural permite estudiar con detalle la anatomía fetal. Durante el tercer trimestre, algunas pacientes pueden beneficiarse de evaluaciones del crecimiento y bienestar fetal.
Esto puede ser especialmente útil cuando existen factores maternos u obstétricos que aumentan el riesgo de alteraciones del crecimiento.
Tener más de 35 años no significa necesitar ultrasonidos de manera constante. La frecuencia dependerá de la evolución de cada embarazo.
¿Cambia el seguimiento al acercarse el nacimiento?
En algunas mujeres puede ser recomendable una vigilancia más estrecha del bienestar fetal hacia las últimas semanas, especialmente cuando existen otros factores de riesgo o cuando la edad materna es mayor.
El momento más adecuado para el nacimiento debe decidirse considerando las semanas de gestación, el crecimiento y bienestar del bebé, la salud materna y los antecedentes obstétricos. Por eso, la planificación del final del embarazo también debe formar parte del control prenatal.
¿Tener más de 35 años significa que necesitarás una cesárea?
No. La edad materna por sí sola no es una indicación para realizar una cesárea.
La vía de nacimiento debe determinarse según la evolución del embarazo, la posición y bienestar del bebé, los antecedentes obstétricos y la presencia de alguna indicación médica. Si el embarazo evoluciona adecuadamente y no existen contraindicaciones, el parto vaginal puede ser una opción segura.
No descuides tu salud emocional
Un embarazo después de los 35 puede vivirse con mucha ilusión y, al mismo tiempo, con preocupaciones particulares.
Algunas mujeres llegan a esta etapa después de meses o años de búsqueda, tratamientos de fertilidad o pérdidas gestacionales previas. Otras reciben constantemente comentarios sobre su edad o información centrada exclusivamente en los riesgos.
Informarte no significa vivir esperando que algo salga mal.
Resolver tus dudas, contar con un equipo médico con quien puedas comunicarte y pedir apoyo profesional si la ansiedad se vuelve difícil de manejar también forman parte del cuidado prenatal, porque cuidar el embarazo también significa cuidar cómo lo estás viviendo.
Más vigilancia no significa más miedo
Cumplir 35 años no representa una frontera a partir de la cual todo cambia. Los riesgos aumentan progresivamente y deben interpretarse dentro del contexto de cada mujer.
La medicina materno-fetal nos permite evaluar esos riesgos desde etapas tempranas, vigilar la salud materna, valorar el crecimiento y bienestar del bebé y diseñar un seguimiento de acuerdo con las características de cada embarazo.
En Vinatal creemos que el control prenatal debe ir mucho más allá de solicitar estudios o cumplir una lista de consultas. Nuestro objetivo es conocer tu historia, identificar los riesgos que realmente existen en tu caso y acompañarte con información clara durante cada etapa.
Porque tener más de 35 años no significa que debas vivir tu embarazo con miedo. Significa que tu embarazo merece una atención cercana, preventiva e individualizada para que puedas tomar decisiones informadas y vivir esta etapa con mayor tranquilidad.
Dra. Claudia Rodríguez Jaimes
Especialista en Ginecología y Obstetricia
Subespecialista en Medicina Materno-Fetal
La información presentada tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.


