¿Qué significa la Restricción del Crecimiento Intrauterino? ¿Qué hacer si mi bebé tiene Restricción del Crecimiento Intrauterino?
- Claudia Rodriguez
- 8 ene
- 5 Min. de lectura
Si te han dicho que tu bebé tiene restricción del crecimiento intrauterino (RCIU), es muy probable que te sientas preocupada y atravesando un momento difícil. Por eso, en este texto quiero explicarte de forma clara qué es la RCIU, qué implicaciones tiene para la salud de tu bebé, qué cuidados debes tener y qué aspectos es importante vigilar durante tu embarazo.
Recuerda que contar con información confiable te ayudará a sentirte más tranquila, a tomar mejores decisiones y a cuidar de la mejor manera tu embarazo.

¿Qué es la restricción del crecimiento intrauterino?
La restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) se presenta cuando el bebé no está creciendo al ritmo esperado dentro del útero. Durante el ultrasonido se observa que sus medidas —como el peso estimado, la circunferencia abdominal o la longitud del fémur— se encuentran por debajo del percentil 10 para su edad gestacional y sexo fetal. Esto significa que el bebé es más pequeño de lo que correspondería para sus semanas de embarazo. En la mayoría de los casos, esta condición se relaciona con un aporte insuficiente de oxígeno y nutrientes a través de la placenta.
Es muy importante diferenciar a los bebés pequeños constitucionales (aquellos que son pequeños por herencia familiar) de los bebés con RCIU, en quienes existe una causa médica que está interfiriendo con su crecimiento, ya que las afectaciones a corto, mediano y largo plazo son muy diferentes.
¿Por qué ocurre la restricción del crecimiento intrauterino (RCIU)?
Existen diversas causas que pueden generar esta condición. La más frecuente es la insuficiencia placentaria, es decir, cuando la placenta —que es el órgano encargado de transportar oxígeno y nutrientes al bebé— no funciona de manera adecuada, limitando su crecimiento, las causas se pueden dividir en causas maternas, fetales y placentarias, entre las que encontramos:
Factores maternos
• Hipertensión o preeclampsia
• Enfermedad renal
• Diabetes mal controlada
• Enfermedades autoinmunes como lupus o síndrome antifosfolípido
• Anemia severa
• Bajo aumento de peso o desnutrición materna
• Consumo de cigarro, alcohol o drogas
Factores fetales
• Alteraciones cromosómicas o genéticas
• Infecciones congénitas
• Malformaciones anatómicas
• Embarazos múltiples
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza únicamente mediante una ecografía de segundo nivel, efectuada por un especialista en medicina materno-fetal.
Durante este estudio se calcula el peso fetal estimado a través de la medición de la circunferencia de la cabeza, abdomen y longitud del fémur. Con estos datos se puede ubicar a tu bebé en percentiles y confirmar si se encuentra por debajo del peso esperado para su edad gestacional y sexo.
Si se confirma la RCIU, se debe realiza una valoración Doppler de:
• Arteria umbilical
• Arteria cerebral media
• Arterias uterinas
• Ductus venoso
Este estudio permite conocer el grado de compromiso del bebé, además de evaluar la cantidad de líquido amniótico y el estado de la placenta. Con esta información se define el tipo de seguimiento y la frecuencia de los controles ultrasonográficos.
¿Qué consecuencias puede tener la RCIU para el bebé?
La restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) puede tener diferentes efectos en el bebé, los cuales dependen principalmente de la causa, la severidad del problema y el momento del embarazo en que se presenta. Por esta razón, no todos los bebés con RCIU evolucionan igual.
Consecuencias durante el embarazo
Disminución del flujo de oxígeno y nutrientes, lo que puede afectar el bienestar fetal.
Alteraciones en la evaluación Doppler, que indican compromiso en la circulación placentaria.
Disminución del líquido amniótico.
Mayor riesgo de asfixia prenatal
Consecuencias al momento del nacimiento
Bajo peso al nacer, incluso en embarazos a término.
Dificultad para tolerar el trabajo de parto, lo que en algunos casos hace necesario el nacimiento por cesárea.
Mayor riesgo de parto prematuro, cuando es necesario adelantar el nacimiento para proteger al bebé.
Problemas para adaptarse al medio extrauterino, como dificultad respiratoria, hipoglucemia o alteraciones en la temperatura corporal.
Consecuencias después del nacimiento
Mayor riesgo de infecciones en los primeros meses de vida.
Retraso en el crecimiento y aumento de peso durante el primer año, aunque la mayoría logra alcanzarlo con el tiempo.
Posible retraso en el desarrollo neurológico en casos severos o con falta de seguimiento.
Mayor riesgo a largo plazo de enfermedades metabólicas, como hipertensión o diabetes en la vida adulta, especialmente en RCIU severa.
¿Qué puedes hacer si tu bebé tiene RCIU?
Lo más importante es mantener la calma. Este diagnóstico no significa que tu bebé esté en peligro inmediato, pero sí que requiere vigilancia estrecha para evitar complicaciones.
Estos son los pasos recomendados en los que podrías apoyarte para asegurarte que tu bebé reciba una atención y seguimiento adecuado:
Seguimiento con un especialista. El médico especialista en medicina materno-fetal evaluará la severidad de la RCIU y determinará el momento más seguro para el nacimiento, intentando reducir al máximo la prematuridad y los riesgos para tu bebé.
Ultrasonidos frecuentes. La periodicidad dependerá del estadio de la RCIU, las semanas de gestación y los resultados del Doppler.
Evaluar y tratar causas maternas. Tu médico puede solicitar estudios para vigilar presión arterial, análisis de orina, glucosa, función tiroidea, niveles de hemoglobina y hierro, así como estudios de enfermedades autoinmunes.
Cuidar tus hábitos diarios. Una alimentación equilibrada rica en proteínas, suplementos indicados por tu médico, buena hidratación, evitar tabaco, alcohol y sustancias tóxicas, así como reducir el estrés, pueden marcar una gran diferencia.
Evaluar el bienestar fetal. En algunos casos se realizan pruebas como el perfil biofísico fetal o la prueba sin estrés para asegurarse que el bebé esté bien oxigenado.
Elegir el mejor momento para el nacimiento. Si los estudios muestran que el bebé deja de crecer o que el flujo sanguíneo no es adecuado, puede ser necesario planear el nacimiento antes de término. Esta decisión se basa en la edad gestacional, los resultados Doppler y el estado general del bebé, siempre con base en la mejor evidencia disponible.
Prepárate para lactar a tu bebé el mayor tiempo posible. La lactancia materna es una de las herramientas más importantes para la recuperación y el desarrollo de los bebés que han tenido restricción del crecimiento intrauterino ya que se ha visto que logra revertir los cambios metabólicos que la RCIU genera en el bebé.
¿Es posible tener un parto vaginal?
Dependerá de cada caso. Si el bebé se mantiene estable, el embarazo llega a término y la valoración Doppler y líquido amniótico son normales, el parto vaginal puede ser una opción viable, sin embargo, esta decisión debe individualizarse en conjunto con tu especialista.
¿La RCIU es peligrosa?
Puede serlo si no se detecta o no se da el seguimiento adecuado. La buena noticia es que, cuando se diagnostica a tiempo y se vigila correctamente, la mayoría de los bebés tiene un excelente pronóstico y es poco probable que presenten secuelas a largo plazo. Es importante recordar que la RCIU no define el futuro de tu bebé.
Hablar de RCIU implica muchos aspectos que requieren seguimiento tanto prenatal como postnatal. Cuando este cuidado es realizado por expertos, el pronóstico suele ser muy favorable.
Puedes ampliar esta información revisando nuestra serie de videos, en donde abordo este tema de manera más detallada.


