top of page

Lactancia materna: ¿cuánto tiempo se recomienda y cómo vivirla sin presión?

Foto del escritor: Claudia Rodriguez
Claudia Rodriguez
25 ago
3 min de lectura

La lactancia materna es una etapa que puede estar llena de momentos especiales, pero también de dudas, cansancio y desafíos. Conocer sus beneficios y comprender cómo funciona la leche materna es importante, pero también lo es saber cuánto tiempo se recomienda mantenerla, qué dificultades pueden presentarse y cuándo es necesario buscar apoyo.


Cada experiencia de lactancia es diferente. Algunas mujeres logran establecerla con facilidad, mientras que otras enfrentan dolor, dificultades en el agarre, baja producción de leche, condiciones médicas o circunstancias personales que pueden complicarla o impedirla.


Por eso, hablar de lactancia también significa hablar del bienestar de mamá.


¿Cuánto tiempo se recomienda la lactancia materna?

La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

lactancia materna

Esto significa que durante este periodo el bebé recibe únicamente leche materna, sin necesidad de agua ni otros alimentos o bebidas, salvo situaciones médicas específicas.


Alrededor de los seis meses, las necesidades de energía y nutrientes comienzan a superar lo que puede proporcionar exclusivamente la leche materna, por lo que debe iniciarse una alimentación complementaria adecuada y segura.


Esto no significa suspender la lactancia. La recomendación de la OMS es continuarla junto con los alimentos complementarios hasta los dos años o más, mientras la madre y el niño deseen hacerlo. Más que establecer una fecha rígida para terminar, el objetivo es acompañar las necesidades del niño y las circunstancias particulares de cada familia.


Lactancia y bienestar emocional: una conversación necesaria

Hormonas como la oxitocina y la prolactina participan activamente en la fisiología de la lactancia y en diferentes mecanismos relacionados con el comportamiento materno y el vínculo; sin embargo, sería incorrecto asumir que amamantar garantiza por sí mismo bienestar emocional.


El posparto representa una etapa de enormes cambios físicos, hormonales y emocionales. La falta de sueño, el dolor, las dificultades para alimentar al bebé y, en ocasiones, la presión por conseguir una lactancia “perfecta” pueden convertirse en una importante fuente de estrés.


Por eso, una lactancia saludable no debería medirse únicamente por la cantidad de leche producida o por el número de meses que dura.


También debemos preguntarnos: ¿cómo está la mamá?


¿Cuándo es importante buscar apoyo?

Cuando existe dolor persistente, lesiones en el pezón, dificultades en el agarre, preocupación por la alimentación o ganancia de peso del bebé, o un agotamiento físico o emocional importante, buscar apoyo profesional oportunamente puede hacer una enorme diferencia.


Promover la lactancia no significa convertirla en una medida del éxito de la maternidad. Significa proporcionar información basada en evidencia y ofrecer el acompañamiento necesario para que cada mujer pueda tomar decisiones informadas, seguras y libres de culpa.


Algunas mujeres pueden establecer la lactancia con facilidad, mientras que otras pueden necesitar apoyo o enfrentar circunstancias que hagan que amamantar sea más complejo o incluso que no sea posible.


En todos los casos, el bienestar de mamá y bebé debe formar parte de la conversación.


Prepararse para la lactancia desde el embarazo

En Vinatal, creemos que este acompañamiento puede comenzar incluso antes del nacimiento.


Durante el embarazo es posible prepararse para la lactancia, conocer qué esperar durante las primeras horas y días de vida, resolver dudas e identificar algunos factores que podrían dificultar su establecimiento.


Llegar al nacimiento con información adecuada no garantiza que todo será perfecto, pero sí puede permitir que mamá y bebé comiencen esta etapa con mayor seguridad, confianza y apoyo.


Una lactancia acompañada, no impuesta

La lactancia materna es mucho más que una forma de alimentar a un recién nacido. Es una interacción biológica entre madre y bebé que participa en la nutrición, la inmunidad, el desarrollo de la microbiota y múltiples procesos de maduración durante una de las etapas de mayor crecimiento del ser humano.


Sus beneficios también alcanzan a la madre y algunos pueden permanecer mucho después de finalizar la lactancia, pero promover la lactancia materna no significa imponerla.


La atención médica debe ofrecer información basada en evidencia, ayudar a prevenir y resolver dificultades y acompañar las decisiones de cada mujer sin juicios ni culpa.


Porque cuidar la alimentación del recién nacido también significa cuidar a quien lo alimenta.


Dra. Claudia Rodríguez Jaimes

Especialista en Ginecología y Obstetricia


Subespecialista en Medicina Materno-Fetal


La información presentada tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica.

bottom of page